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lunes, 21 de marzo de 2011

NO TODO LO QUE ESTÁ ESCRITO ES CIERTO

DANIEL CASSANY
«Debemos abandonar la vana idea de que todo lo que está escrito es cierto»

Al leer o escribir no sólo ejecutamos reglas ortográficas sobre un texto; también adoptamos una actitud concreta y un punto de vista como autores o lectores y utilizamos unos estilos de pensamiento preestablecidos para construir unas concepciones concretas sobre la realidad. Además, lo que escribimos o leemos configura nuestra identidad individual y social: cómo cada uno se presenta en sociedad, cómo es visto por lo otros, cómo se construye como individuo dentro de un colectivo.


Lo anterior conforma la literacidad, concepto que abarca todo aquello relacionado con el alfabeto. Un enfoque desde el cual Daniel Cassany, profesor de Análisis del Discurso en la Universidad Pompeu Fabra, explora las prácticas de lectura contemporánea en su último libro Tras las líneas (Anagrama, 2006). Este lingüista parte de la idea de que leer o escribir son prácticas socioculturales, además de procesos psicológicos o lingüísticos, como tradicionalmente se los ha entendido. Es decir: tanto el uso como la comprensión de las palabras dependen de las personas y de la comunidad a la que pertenecen, no de un valor que se les concede de antemano.

Y así como cambian la sociedad y la cultura, cambian las formas de leer y de escribir. En ese sentido, cuatro factores influyen actualmente de manera determinante en esos dos procesos:

  • La extensión de la democracia: que conlleva la necesidad de que las personas descubran qué esconden los distintos discursos. En palabras de Cassany: «literacidad crítica: usar las palabras para manipular o evitar ser manipulados».
  • La globalización: que implica la lectura plurilingüe y la multilectura.
  • El uso de Internet: que acarreó el surgimiento de nuevos géneros y comunidades discursivas
  • La divulgación científica: que plantea a los lectores diferentes y nuevos retos.
Para el común de las personas, leer o escribir son prácticas al alcance de cualquiera que sepa el alfabeto, que logre plasmar —gráfica o verbalmente— una palabra y que pueda captar su significado literal. Sin embargo, usted plantea que esto representa sólo un pequeña parte de lo que implica saber leer y escribir. Para ello habla de la literacidad. ¿Podría explicar este concepto?


Durante muchos siglos se pensó que leer significaba pronunciar el verbo escrito, devolver el sonido original a las palabras. Más recientemente se entendió que era posible entender un texto sin oralizarlo y empezamos a tomar conciencia de que leer es comprender, hacerse una idea del significado que tiene el texto. Hoy, puesto que las prácticas de lectura y escritura son más amplias —y se usan en contextos, entre lenguas y con personas diferentes—, nos estamos dando cuenta de que no sólo se trata de entender el significado de las palabras que componen un texto, sino de reconstruir la ideología, el punto de vista, la mirada que tiene quien lo escribió. Entonces es mucho más complicado porque no se trata sólo de entender el significado de unas palabras que supuestamente tienen un valor semántico estable, cerrado, concreto y definido, sino de intentar reconstruir qué quiso decirnos el autor desde un contexto determinado, con los presupuestos culturales fijados por él desde su cultura.


¿Podría brindar algún ejemplo concreto?


Leo en una novela: Me caso mañana. Podemos pensar que entendemos la frase, porque sabemos el significado semántico, del diccionario, de casarse. Pero en realidad, es imposible comprender la frase si no sabes quien la dice, dónde, a quién y por qué. Lo que significa casarse cambia en cada comunidad humana del planeta: se pueden casar personas diferentes, tienen derechos y deberes diferentes, tienen o no tienen la oportunidad de divorciarse después; el valor social de ser casado o soltero es también diferente... Comprender significa entender todas estas variables en cada momento y lugar concretos. Entonces: leer es una tarea local, circunstancial, que varía en cada situación.


¿Entonces la enseñanza formal, en sus distintos niveles, basta para aprender las aptitudes que implican una literacidad?


No, porque leer es un verbo transitivo. La idea psicologista de que todos leemos siempre del mismo modo porque utilizamos los mismos procesos cognitivos es una idea bonita y que, sin duda, tiene un fundamento biológico: el de que todos somos iguales genéticamente. No obstante, es falsa desde un punto de vista cultural: las formas en que utilizamos los escritos son diferentes en cada cultura. De hecho, en América Latina no se utilizan los textos de la misma forma que se utilizan en España, aunque todos utilicen el idioma español. El lenguaje puede ser estructuralmente el mismo; sin embargo, éste puede adquirir usos distintos. Las comunidades utilizan el humor, las críticas, la cortesía, el sarcasmo, la retórica de modo diferente, incluso con un mismo contenido, y eso se traduce en los escritos. En Internet tampoco utilizamos los textos del mismo modo que en el correo postal o en la conversación cara a cara. Entonces, leer también significa aprender cómo se utiliza el lenguaje en cada ámbito, en cada disciplina y en cada comunidad: aprendemos a leer textos en contextos determinados. Así, una persona puede tener habilidad para leer textos científicos y no para leer sentencias judiciales, por ejemplo.


Esto rompe con la idea quizá un tanto inocente sobre una globalización que homogeniza las prácticas sociales y torna a las personas iguales. Y marca la diversidad que existe incluso en cuanto a comprensión, ¿no?


Sí, claro. Hoy tenemos acceso a información que antes no teníamos. A través de Internet podemos entrar en contacto con personas culturalmente diferentes y, para poder comunicarnos con ellas, necesitamos compartir un determinado acto cultural. Por tanto, es cierto que hay un conjunto de conocimientos que compartimos, puesto que la comunicación es mundial. Sin embargo, esta fuerza homogeneizadora coexiste con otras fuerzas diversificadoras o especificadoras que hacen que nos interesemos por determinadas formas culturales que se dan en nuestra comunidad, y no por otras. O que establezcamos contacto con personas de distintos lugares del planeta que tienen puntos de vista afines a los nuestros.


DESCUBRIR EL PUNTO DE VISTA
 

Recién sugería que cualquier discurso, cualquier texto, esconde una postura ideológica. De ahí el título de su libro, Tras las líneas, que hace referencia a uno de los niveles de lectura, quizá el más difícil, aquél donde el lector mantiene una postura crítica. ¿Qué implica esta lectura crítica?

Básicamente tener la idea clara de que siempre hay una persona con una ideología detrás de un discurso. También que percibir esa mirada, ese punto de vista del autor, es tan importante como entender el contenido del texto. Difícilmente podemos decir que entendemos un texto si no apreciamos los intereses de quien lo escribió, si no sabemos por qué lo escribió y qué pretende. ¿Cómo podemos descubrir ese punto de vista? Fijándonos en algunos aspectos del escrito: cómo se posiciona la persona que escribe respecto a lo que escribe, qué dice y qué calla... Porque la mayoría de las veces, al autor le resulta imposible decirlo todo y entonces decide decir algunas cosas y dejar fuera otras. Por eso, hay que observar qué voces incorpora y cuáles silencia. Además, nadie es el primero en hablar de un tema; siempre hubo alguien que dijo algo antes y nosotros tenemos que posicionarnos al respecto. Y si uno se molesta en hacer una cosa tan costosa como escribir, es porque tiene intereses importantes que quiere transmitir.

¿La forma en que una sociedad lee tiene incidencias políticas y sociales, repercute en la vida democrática?


Sin duda alguna. Una vez tenemos garantizado el derecho de opinión, donde cualquier puede decir lo que quiera ¾aunque lo que diga sea una barbaridad¾, debemos preocuparnos de la otra parte: garantizar que las personas sean capaces de detectar las mentiras, de las falacias, de las manipulaciones y darse cuenta de los intereses que hay detrás de los discursos de cada uno. Tenemos que cambiar la idea de que lo que está escrito es verdad, objetivo, unívoco o absolutamente preciso y claro, por una idea mucho más real de que detrás de los escritos hay puntos de vista y opiniones, miradas parciales,como en la conversación.

Desde hace tiempo se viene hablando del imperio de un «pensamiento único», el neoliberalismo, que ha copado los medios de comunicación y muchos otros ámbitos políticos y sociales. ¿Cree que este «pensamiento único» conlleva la existencia o, al menos, la omnipresencia en nuestras sociedades de un discurso único?

No, lo que puede haber son algunos discursos y opiniones que tienen más presencia social, esto es, que ocupan más posiciones de relevancia en la comunidad. Puesto que está mal visto negarle a alguien la libertad de expresión, se intenta sencillamente que su discurso no trascienda. Hay un orden o jerarquía de los discursos. Sin embargo, gracias a muchos sistemas de información, como Internet o los móviles, hoy se pueden propagar y divulgar muchos puntos de vista. Quizá hay diferentes niveles de presencia; no obstante, accedemos a un mayor diversidad de discursos. Quien lee varios periódicos al mismo tiempo se da cuenta de que ninguno cuenta las cosas de la misma manera y de que ninguno dice totalmente la verdad, es decir, ese lector puede apreciar que todos los diarios poseen una mirada interesada.

NUEVOS LENGUAJES EN LA RED

Internet implica nuevas prácticas de lectura y de escritura. Con todo, la mayoría de las personas parece utilizar el ordenador como una máquina de escribir o como un cuaderno. ¿Podría indicar algunas de las características de estas nuevas prácticas?

Es cierto que muchas personas están emigrando paulatinamente hacia Internet y que todavía no lo usan con todas sus potencialidades. Tengamos en cuenta que es más fácil diseminar una tecnología, fabricar ordenadores y ponerlos al alcance de las personas, que cambiar los hábitos y los puntos de vista de esas personas. Esto es mucho más lento.

Hay una forma de comunicación de la vida cotidiana que antes hacíamos por medio de la interacción presencial en una tienda y que ahora manejamos vía Internet. Por ejemplo, contratar un viaje o un hotel desde el ordenador de casa, en lugar de ir a una agencia de viajes. Eso sí, aunque el cambio tecnológico sea muy rápido, el proceso de migración de unas formas a otras es lento. Por esta razón, muchas personas utilizan el ordenador e Internet como elementos muy superficiales y no aprovechan todas las posibilidades. Por otra parte, la comunicación en Internet es muy diferente a la de la vida real.

¿En qué aspectos?

Sin ir más lejos, en una biblioteca tradicional nunca hay mentiras ni falsedades, cuando en Internet sí. O, por ejemplo, si publicas una carta en el periódico de papel, difícilmente puedes conocer a personas que tengan tus mismas opiniones. En cambio, en Internet a través de los foros, de los chats o de las listas de correo, puedes formar una comunidad con gente de distintas partes del planeta. Es decir: Internet habilita géneros específicos con códigos de lenguaje diferentes de los que conocíamos hasta el momento. Así, en algunos espacios virtuales donde el idioma es el español algunos usuarios al entrar saludan diciendo «holas», cuando no lo harían de esa forma si entran a un bar o a otro sitio real. En otras palabras: Internet está generando también nuevos usos lingüísticos.

¿Podría darse una retroalimentación del lenguaje desde Internet al mundo real, que se empiecen a usar estas formas y que se rompan las reglas de escrituras que teníamos como tradicionales?

No, creo que son formas nuevas que se suman. La regla de la sustitución nunca ha funcionado. El cine no acabó con el teatro o la televisión o el vídeo con el cine. Tenemos todo a nuestro alcance y podemos hacer cualquiera de estas cosas. Del mismo modo, podemos escribir una carta, enviar un correo electrónico o visitar una red; todo está allí y tiene características diferentes. Esto es lo que va a ocurrir.

La dinámica de la web es veloz. De hecho, se aconseja escribir textos breves porque los lectores tienen menos tiempo y son más inquietos. ¿Esto no va en detrimento de la comprensión de un tema, que implica profundizar y releer?

Las características del discurso en Internet son diferentes. La pantalla tiene una forma determinada y, por esa razón, es mejor presentar la información en unidades pequeñas conectadas como hipertexto que hacer un texto muy largo, al estilo de un artículo o libro normal para colgarlo. Si estamos publicando en Internet, no tiene sentido hacer un artículo de 50 páginas, pasarlo a PDF y colgarlo. Así estamos utilizando Internet como canal de transmisión o máquina de escribir, pero no sus potencialidades. Sin embargo, si construimos un hipertexto con vínculos, podemos permitir que el lector aproveche las potencialidades y que se conduzca de una forma más democrática: le permitimos que él escoja distintos itinerarios.

Internet contiene un gran caudal de información, mucho menos controlado en cuanto a fiabilidad que el de otros medios. ¿Debe tenerse una actitud más critica con lo que se lee en la web?

En Internet debemos mantener la misma actitud crítica necesaria para la vida real —y oral—. Cuando conocemos gente en la calle o estamos en un grupo de amigos y conversamos, nos damos cuenta de cuál es cada punto de vista sobre el mundo. Debemos adoptar esa misma actitud y abandonar la idea vana de que todo lo que está escrito es cierto. Dicho de otro modo: el lector moderno debe olvidar esa idea de la biblioteca de ladrillo y papel, ese idílico lugar sin mentiras o falsedades porque un bibliotecario había filtrado todo el material y los procesos de edición habían eliminado la basura.

En Internet cabe todo, lo bueno y lo malo. ¿Qué opina de quienes abogan por establecer un control legal de Internet?

Más que las ideas lo que preocupa es la falta de seguridad en Internet: los virus, los hackers... Por lo que he leído —no soy informático—, en el futuro tendremos un Internet más seguro pero menos interesante, porque las mejoras en seguridad impedirán que la información circule tan abiertamente como hasta la fecha. Ahora es muy interesante porque todo el mundo puede decir lo que quiera. Eso sí, se debe garantizar que el derecho de las personas a decir lo que quieran sea sólo eso: expresarse libremente Y que éstas sean capaces de encontrar la verdad y la mentira, de darse cuenta de la actitud del que se pronuncia. Debemos tener una mirada más crítica.

















martes, 8 de febrero de 2011

Igor Mel'Cuk: "La lengua es un mecanismo para producir sinónimos"

Igor Mel'Cuk
Mel'Cuk es profesor en el Departament de Lingüística y Traducción de la Universidad de Montréal (Canadá) y uno de los lingüistas más destacados del mundo. Graduado por el Departamento de Filología de la Universidad Estatal de Moscú, trabajó desde 1956 en el Instituto de Ciencia del Lenguaje de Moscú hasta que, en los años setenta, fue expulsado del centro después de expresar su desacuerdo con -tal y como él mismo se lo explicó en una carta a Noam Chomsky- "la campaña desplegada por la prensa soviética contra Andrei D. Sakharov, así como mi protesta contra el arresto y proceso del eminente científico Sergei Kovaljov". Se exilió en Canadá, donde, desde entonces, ha desarrollado la teoría sentido-texto, una aportación capital a la lingüística contemporánea. Es autor también de un importante curso de morfología general en cinco volúmenes.


- ¿Qué hacía cuando trabajaba en la URSS?

- Empecé a estudiar la lingüística tradicional, la gramática comparativa del indoeuropeo. Después, por motivos políticos, fui expulsado del instituto en el que estudiaba. Cambié completamente de orientación y empecé a trabajar en el campo de la traducción automática. Pero siempre desde la dimensión lingüística, yo no soy informático. En la lingüística, basta con usar un papel y un lápiz. En la traducción automática, hacen falta ordenadores.

- ¿Ya trabajaba entonces con ordenadores?

- Hace cincuenta años, el estado tenía dos o tres ordenadores. Si no tenías acceso libre para usarlos, era imposible trabajar. No tenía acceso porque me consideraban destructor.

- ¿Por qué?

- No lo sé. Quizás porque tengo una manera de pensar demasiado libre. Soy lógico; en la URSS, la lógica no estaba bien vista. Incluso la comunista: yo era un comunista convencido. Siempre intentaba pensar lógicamente, pero si mis conclusiones no eran las que querían las autoridades, yo no podía hacer nada.

- ¿Por qué se tuvo que exiliar?

- Porque perdí mi empleo. Volví a ser expulsado del instituto cuando tenía 46 años. La razón fue que participé en la defensa de Sakarov. Nunca fui un disidente activo, pero hay cosas que no se puede ignorar. Conocí a Sakarov personalmente; le adoraba, era una persona excepcional. Cuando le atacaron, no lo pude tolerar y escribí dos cartas que publicó el New York Times. Dos años después, tuve que pedir un visado para Israel. Nunca me he considerado judío, ¿qué quiere decir que soy “judío”? No soy religioso, el jamón es mi comida favorita... Soy más ruso que nadie. Pero era la única razón que podían considerar las autoridades.

- ¿Fue, entontes, a Israel?

- No, no fui. Una vez tenías el visado, podías atravesar la frontera. Fui a Viena, y allí recibí una invitación de la Universidad de Montréal. Acepté inmediatamente y, un mes más tarde, estaba dando clases allí.

- ¿Cómo surge su interés en francés?

- Empecé a hablarlo en Canadá. No sabía que las clases iban a ser en francés; me había preparado para un curso en inglés. El francés lo conocía desde que era estudiante, lo leía sin problemas, conocía la literatura clásica, pero de ahí a escribir y dar un curso lingüístico hay mucha diferencia. El primer año fue mortal.

- ¿En qué se ocupó una vez llegó a Montréal?

- El objeto principal de mis estudios es la lingüística general y la modelización formal de los procedimientos que utilizamos al hablar. Soy autor del modelo sentido-texto. Intento elaborar una manera de representar lo que podemos llamar sentidos lingüísticos y las reglas formales que traducen una red semántica que representa el sentido en la frase.

- ¿A qué se refiere?

- Eso es lo que hago cuando hablo con usted. El español es un idioma que adoro, pero no lo utilizo cotidianamente. Así que estoy traduciendo mis pensamientos al español; eso es lo que yo quiero modelizar. En la práctica, eso se traduce en crear programas de ordenador que hagan lo mismo. Intento observar, en la medida de lo posible, lo que pasa en mi cabeza, y lo anoto. Luego, eso se programa, se realizan unos experimentos para comprobar si se obtiene el resultado previsto. Es difícil, porque es algo muy sutil.

- ¿Por qué hay tantas maneras de decir una misma cosa?

- Es la naturaleza del idioma. Si tuviera que definir qué es una lengua en pocas palabras, diría que es un mecanismo para producir sinónimos. Hay que partir de que, en la vida normal, cada vez que uno no entiende algo, pregunta y le contestan diciendo lo mismo de otra manera. El proceso se puede repetir varias veces hasta que se entienda. ¿Cómo nuestro cerebro asocia el contenido común de diferentes maneras de decir? Es lo mismo que pasa con los números: se puede decir que una persona domina el cálculo cuando entiende que 2 +2 es lo mismo que 3 + 1. La aritmética es sinonimia. Todo lo que hacemos a lo largo de nuestra vida es producir sinónimos, es nuestra psicología. Eso es la lingüística para mí: descubrir lo que pasa en la cabeza de los hablantes cuando cambian una frase por otra.

- Usted considera que el signo lingüístico consta de significante, significado y sintáctico.

- Sí, pero yo habría empezado por el significado. Las lenguas existen para hablar, no para entender. Fíjese en que preguntamos: “¿Hablas español?”. No se dice, en cambio: “Entiendes el español?”. Se habla de hispanohablantes, no de hispanoentendientes. Todo empieza por el significado. Los niños entienden el idioma mucho antes de que empiecen a hablar. Pero no se considera que lo controlen hasta que hablan. Y se aprende mucho más hablando que simplemente leyendo o escuchando.

- ¿Qué es, entonces, cada parte del signo lingüístico?

- Significado es lo que quieres decir. Significante, el elemento que utilizas para expresarlo. Y el sintáctico, lo que controla la concurrencia entre los signos a todos los niveles: entre morfemas, entre palabras, entre frases... Todo está controlado por unas reglas de combinatoria, que son las que definen la lengua. Si no hay combinatoria, no hay lengua, sólo señales. Hay pájaros que pueden distinguir 200 señales,  pero no pueden combinarlos. Sólo han llegado a hacerlo las apersonas y unos poquísimos mono. Se ha descubierto que un tipo de simios pueden tener una sintaxis muy rudimentaria, incomparable con la de un niño de dos años.

- ¿La forma de la lengua determina la forma de pensar, o al contrario?

- Es más complicado. Globalmente, es más cierto que el pensamiento determina la lengua, pero no completamente. Es como la convivencia de dos personas en un matrimonio: son muy diferentes y siempre hay conflictos, pero, poco a poco, los dos cambian para unirse realmente. Entre el pensamiento y la lengua pasa lo mismo. Ambos se influyen mutuamente, pero, ¿cómo? Depende de cada caso. Para la gente sencilla, la lengua determina el pensamiento mucho más que para la gente con más formación. Cuanta más formación tiene una persona, menos cree que eso de que “si se dice una cosa, tiene que ser verdad”.

- ¿Por qué hay personas que tienen más facilidad que otras para aprender nuevas lenguas?

- Es algo innato, como en el caso de las personas que cantan mejor o corren más rápido. Yo, por ejemplo, puedo decir que soy un buen lingüista, pero no soy un buen políglota. Para mí, aprender un idioma extranjero es muy difícil. Es genético, y a la vez depende del plurilingüismo. Los niños que crecen en un ambiente bilingüe o trilingüe, están más dispuestos a asimilar una nueva lengua. Creo que los catalanes tienen más facilidad para hablar inglés que los españoles monolingües. Los genes son los mismos, la educación también, pero el hábito de hablar dos lenguas en la familia, la escuela, etc., ayuda muchísimo. Por eso también los africanos son tan hábiles para aprender idiomas: porque cada uno tiene que hablar dos o tres. En cambio, para un ruso o un norteamericano, es mucho más difícil.

- ¿Cuál es la situación actual de la lingüística?

- Creo que la situación actual de la lingüística es muy difícil. El interés por ella está muriendo. Cuando yo empezaba, había muchos jóvenes que querían estudiar lingüística. Ahora, hay muchos menos. Hace 30 ó 40 años, eso que se llama la revolución chomskiana fue una buena revolución. Chomsky, en mi opinión, es un genio. Pero pasó algo parecido a lo que ocurrió con la revolución comunista, que empezó muy bien y después se convirtió en una mafia. La lingüística ha vivido un proceso parecido a la caída de la URSS y de Europa del Este. No sé qué va a pasar.

- ¿Qué retos se plantean en el futuro?

- Creo que la lingüística debería ser la ciencia número uno, porque tiene las llaves del pensamiento humano. El pensamiento es la última frontera de la ciencia: podemos modelizar el universo, pero no podemos modelizar el pensamiento de un niño de dos años. Eso es lo que la ciencia tendrá que hacer en los próximos años, y eso es, en cierto sentido, la lingüística.



lunes, 7 de febrero de 2011

DANIEL CASSANY

DANIEL CASSANY
Hay quienes dicen que se aprende a escribir leyendo, usted ha dicho que se aprende a escribir escribiendo. ¿Cómo es esa relación entre la lectura y la escritura para la adquisición de las competencias lingüísticas?

DC: Recordemos que la escritura incluye la lectura... El primer lector de un escrito es su autor; no se puede escribir un texto coherente sin saber leerlo o entenderlo; un niño, un joven o un adulto con problemas de escritura suelen tener también problemas de lectura y comprensión de su propio texto (y quizás también de otros)... Entonces, para aprender a escribir hay que leer y escribir. La lectura es una condición necesaria pero no suficiente. 
Desde una perspectiva más amplia, la lectura y la escritura también incluyen la conversación, la comprensión y la expresión oral, puesto que la interpretación y el significado de los textos escritos también se elabora con el lenguaje oral: escribimos y leemos con otras personas y dialogamos sobre lo que leemos y escribimos, tomamos ideas de lo hablado para escribir, etc.
Por supuesto, la lectura -como destreza receptiva- es primera y fundamental, del mismo modo que la comprensión oral lo es para la expresión.

¿Se podría plantear que la mejor manera de ejercer una comprensión crítica dela lectura es a través de la escritura?

DC: No creo que haya respuestas absolutas, ni tampoco merece la pena discutir cuál es "la mejor". Es cierto que algunas formas de escritura son "epistémicas", o sea, generadoras de ideas y aprendizaje, por lo que efectivamente pueden generar interpretaciones críticas de los textos leídos quese comentan.
Pero leemos muchos textos sobre los que nunca tenemos que escribir (como la prensa diaria, la publicidad, las normas que nos gobiernan) y de los que tenemos que obtener comprensión crítica. Aquí desarrollamos otras estrategias de lectura crítica, como el diálogo con otros lectores, el intercambio de puntos de vista y la construcción de interpretaciones sociales o colectivas. Contrastamos fuentes al leer varios periódicos o versionesde un mismo texto, etc.
Pero seguramente el fondo de la lectura crítica consiste en asumir un cambio de paradigma cultural: los textos ya no son documentos objetivos que transmiten mensajes veraces; hoy son artefactos culturales, situados en contextos concretos, que usamos las personas para conseguir nuestrospropósitos y transmitir nuestras opiniones.

Una de las cosas que más despierta admiración de sus textos es la claridad, ¿esta competencia se alcanza solo através de la lectura?

DC: ¡Gracias! Detrás de mis textos hay muchos borradores y correcciones, muchas horas de trabajo, muchas charlas previas, mucho diálogo con mis colegas de universidad y con muchos profesores en ejercicio. Muchas personas me han ayudado anónimamentea elaborar mis escritos.

Háblenos de un autor en particular cuya lectura le haya enseñado a escribir.


DC: Hay muchos... Los autores que me han influido son los que, al leerlos, te sientes tan cómodo, identificado, satisfecho, contento... con las ideas que expresan pero también con la forma con que lo hacen... ¡que te hubiera gustado escribir ese mismo texto! Son losautores que lees como si estuvieras "reescribiendo" su texto.
Algunos autores que me han influido no son conocidos ni populares, son personas humildes que estaban a mi lado y que me ofrecieron una determinada mirada sobre la realidad y el lenguaje, unas actitudes y unas propuestas para encarar la elaboración de ideas. Recuerdo algunos maestros catalanes y algunos lingüistas más especializados.
Una de las últimas cosas que he leído y que me hubiera gustado escribir -si lo puedo decir así- (o, dicho de otro modo, que "cuando sea mayor quiero ser como él") es el famoso texto de Marc Prensky sobre los nativos y los inmigrantes digitales, que se puede leer en inglés en su web. Ese artículo de unas pocas páginas me cautivó porsu lucidez, sencillez, sarcasmo, humanismo...

Amplíenos un poco la idea de que la riqueza oral en la infancia determina lariqueza lingüística del adulto.

DC: Deberíamos aclarar primero qué significa "riqueza lingüística" (y su anverso, la "pobreza lingüística"), lo cual no es fácil en pocas palabras y sin interacción... Enfoquémoslo de otro modo: la competencia lingüística o el repertorio lingüístico que atesora una persona es el resultado de sus experiencias comunicativas previas (en las que se incluye las educativas). Un niño que viva en un entorno sociocultural deprimido, con escasa interacción con sus padres, hermanos y entorno, sin acceso a la cultura escrita, desarrolla un "repertorio" limitado que entorpece sus posibilidades de desarrollo social, obviamente. A la inversa, un niño con una infancia estimulante en lo cultural y comunicativo, desarrollamás capacidades lingüísticas y está mejor preparado para la escolarización.
Por otro lado, conviene no confundir "riqueza lingüística" con el dominio de unos determinados usos verbales que los adultos consideramos superiores: por ejemplo, es lógico que un niño de ciudad ignore el nombre de muchos pájaros y plantas, si bien puede distinguir las marcas de los autos yconoce el nombre todos los videojuegos. Luego, que en la escuela solo se valore positivamente el conocimiento del léxico de animales y plantas nosignifica que el niño sea "lingüísticamente pobre".

¿Cuáles son los principales retos que debe abordar un maestro que quiera aplicar su teoría (comprensión crítica)a su práctica docente?

DC: Asumir el cambio cultural que mencionaba más arriba. Hoy accedemos a muchos más textos que antes y mucho más variados. Leemos libros, prospectos, pantallas, en línea, etc. Leemos textos procedentes de todo el planeta, de personas desconocidas de otras culturas, razas, religiones, ideologías... Estamos rodeados de basura, de textos con sesgo que quieren manipularnos, convencernos, engañarnos... Lo escrito no es más verídico o fiable que lo hablado... Por todo ello, es importante leer de otra manera: contrastando fuentes, desconfiando siempre de todo, identificando al autor, a sus propósitos, prestando atención a la intención, a las fuentes, etc. Basta ya de preguntar por la idea principal de un texto: preguntemos por su intención, por laideología de su autor.

Usted habla de un lector hoy en una aldea global. Los textos de la escuela, sin embargo, son válidos para una cultura local. ¿Cómo deben reestructurarse los textos escolares para que atiendan aesta globalización?

DC: En la escuela deben entrar todos los textos, debe leerse todo lo que hay fuera de la escuela. Puesto que leer es un verbo transitivo, leemos de manera diferente cada texto. Cada texto desempeña funciones diferentes en la sociedad, lo escriben, lo leen y lo usan personas diferentes en ámbitosdiferentes para hacer cosas diferentes. Por ello, en la escuela debemos ofrecer al aprendiz la posibilidad de enfrentarse a todos los textos importantes de la comunidad. La idea de que aprendiendo a descodificar sepueden comprender todos los textos es sumamente ingenua. La comprensiónimplica descodificación, pero conla descodificación no se pueden comprendertodos los textos.
Los textos escolares deben mostrar, representar, ejemplificar la diversidad de prácticas lectoras que se desarrollan en nuestra sociedad. Pueden reproducir textos de la realidad, simularlos, copiarlos corrigiéndolos, etc. Hay distintas formas de acceder a esta diversidad.
Leer en línea es mucho más difícil que leer en papel, por lo que los chicos necesitan aquí mucha más ayuda de los maestros.
¿Cree que un tipo de evaluación como las pruebas PISA realmente mide losprocesos de comprensión?

DC: PISA mide algunas cuestiones de la lectura, pero no todas. Mide la comprensión literal, la comprensión general y la capacidad de usar los textos funcionales en la comunidad. Pero no mide la comprensión crítica, la capacidad de inferir la ideología, de darse cuenta del punto de vista del lector, de elaborar una interpretación personal, etc. PISA es también una prueba internacional a gran escala, por lo que no puede atender las particularidades de cada comunidad particular, con su lengua y cultura propias. PISA solo puede medir las prácticas lectoras más globales o estándares internacionales.

¿Qué debe hacer la escuela para incluir en su programación (currículo) los cuatro tipos de literacidad a los que ustedse refiere en su libro "Tras las líneas"?

DC: Hacer algunas de las cosas que he mencionado más arriba: introducir todo tipo de textos, cambiar el "paradigma cultural" de la lectura: entender el acto de leer de manera más rica, diversa y acorde con la realidad cambiante de fuera de la escuela. Por otro lado, en clase, fomentar el diálogo entre aprendices, intercambiar ideas, practicar la relectura, etc. Muchas escuelasaustralianas ya lo han hecho...

¿Cómo y qué tanto nos afecta la lectura de Internet?

DC: Para muchos niños y jóvenes, la lectura en línea o electrónica o en Internet es la fuente básica de lectura. Prefieren buscar en Wikipedia que en una enciclopedia de papel; prefieren consultar la cartelera de cines en línea en vez de buscarla en un periódico; prefieren buscar información en Google sobre sus videojuegos o sus grupos de música pop, en vez de buscarla en una biblioteca. Por supuesto, eso no significa que no lean libros o que no usen artefactos escritos con papel. Por todo ello, los maestros debemos hacer el esfuerzo que incluir esos tipos de lectura en nuestras clases. Enseñar a leer hoy exclusivamente libros y documentos escritos en papel es obsoleto,nos guste o no.

¿Cuál debe ser el papel del docente, o mejor la relación de éste con sus estudiantesy un medio digital como Internet?

DC: Lo que sabemos sobre cómo los chicos leen y navegan por Internet sugiere que no es oro todo lo que reluce. Los chicos manejan muy bien las cuestiones mecánicas de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) pero ignoran la arquitectura de la red, los sistemas de almacenaje y recuperación de la información, los criterios para dar credibilidad a una web o para encontrar la información buscada... Leer en línea es mucho más difícil que leer en papel, por lo que los chicos necesitan aquí mucha más ayuda de los maestros. Nos equivocamos si pensamos que ellos ya lo saben hacer todo... y que nosotros no sabemos... Quizás ellos sean buenos configurando un ordenador o resolviendo un problema técnico de conexión, pero carecen de actividades estratégicas para leer críticamenteen línea.

Entrevista realizada por  EL EDUCADOR y publicado en  http://www.eleducador.com/col/contenido/contenido.aspx?conID=2269

NO AL ABORTO...ENTREVISTA A CAROL DE BOWÉ


CAROL DE BOWÉ
Tengo 40 años. Nací en Tarapoto (Perú), viví diez años en la selva amazónica y acabo de llegar a Tossa de Mar. Doy vida: soy madre. Con Gilbert, mi esposo, he alumbrado a Sri Nassú (18), Moisés (11), Carol Natividad (9), Arón (7) y Rose (3). Soy sabia en parto natural y soy sanadora. ¡No al aborto, no, no! No soy católica. ¡Dios es un bebé!- Si miras a un bebé, ves a Dios. Es vida que sólo quiere vivir, pura conciencia de vida: ¡Dios!

- Usted jamás abortaría, claro.

- ¡Jamás! Eso es violencia, muerte, guerra. Qué abominación...

- ¿Ni siquiera si el bebé llega con malformaciones?

- ¡Eso es ver a los hijos como monstruos, como enemigos! ¡Cuánta falta de amor...!

- ¿Y si es hijo de una violación?

- ¿Por qué sumar sangre y muerte a la violencia? Que nazca esa vida, entréguenlo a alguien, ¡tráiganmelo aquí...!

- No dará abasto...

- No hay amor... Nacen hijos sin amor... Y luego esos hijos enviarán a sus padres a una residencia, claro. Los odian.

- ¿Los hijos odian a sus padres?

- ¿Cómo podrán los hijos amar a sus padres si han nacido sin el amor? Imposible.

- ¿Por qué dice que nacen sin amor?

- ¡Nacen en asépticos hospitales, donde se les arranca de la madre, se les golpea, se les aparta..., se les arrebata la felicidad!

- ¿El hecho de nacer en un hospital nos roba la felicidad?

- ¡No es fácil ser feliz si al llegar te reciben a golpes...! Al nacer así se quiebra la armonía con la naturaleza, con la divina energía amorosa que otorga toda salud y toda felicidad.

- ¡Parir en hospitales salva miles de vidas!

- Yo sólo digo lo que sé.

- ¿De dónde saca esas ideas, Carol?

- He alumbrado a cuatro de mis cinco hijos de parto vertical, en cuclillas, de parto natural en plena selva amazónica, asistida sólo por mi esposo, sin médicos... Por eso hablo.

- ¿No había allí hospitales?

- Yo era una estudiante peruana cuando conocí a Gilbert, un fotoperiodista luxemburgués que iba al Amazonas a hacer un reportaje... Nos casamos y nos instalamos en Suiza, y a mis 21 años parí allí a mi primer hijo: en un hospital... ¡desgraciadamente!

- ¿Desgraciadamente? ¿Qué pasó?

- Que fue tremendamente cruel: sólo nacer, le pedí a la comadrona que me dejase acariciar a mi bebé... ¡y me miró como si estuviese loca! Algo se rompió en mí...

- Hoy las comadronas no harían eso...

- ¡Las mujeres ya han interiorizado que parir es una enfermedad, un castigo! Y no desean ya ser madres. Aquel frío parto de hospital a mí también me arrebató la maternidad: ¡decidí no tener más hijos! Éramos, pues, una familia moderna normalita...

- ¿Hasta cuándo?

- Practicábamos meditación, ¡y un día entendí que no quería aquella vida artificiosa para mi hijo! Y regresamos a la selva.

- ¿En qué condiciones?

- En contacto íntimo con la naturaleza. En chozas. Comíamos lo que caía de los árboles. Yo meditaba humildemente. Soñé con un bebé, vi su cara... Germinó mi amor hacia ese bebé... Y quedé embarazada. Me aparté, sin más relaciones sexuales hasta el parto...

- ¿Quién le dictó esas conductas?

- Me dejé guiar por el instinto, con confianza plena en la vida, en la naturaleza... ¡Dar a luz a una vida es el mayor acto de creación!

- ¿Y cómo fue el parto?

- Bajo los árboles y el cielo, sobre la tierra, al aire libre, con agua y fuego cerca... Junto a mi esposo, con tierra y hojas por el cuerpo, sin fármacos, obstetras ni ginecólogos...

- ¿En cuclillas?

- Sí, pujando con cada contracción hasta que el bebé asoma su cabecita. Luego me estiro y las entrañas empujan solas al bebé, que sale fácilmente y es recibido por su padre.

- ¿No padeció dolores?

- ¡Si recibes en silencio el dolor, lo conviertes en dicha! El bebé nació sereno, se metió dos dedos en la boca y no lloró. En seguida lactó. Vivimos el milagro y, quietos, contemplamos esa belleza y sabiduría divinas... El bebé nacía envuelto de mi amor, del de su padre y del de su hermano mayor, que al cabo de una hora cortó el cordón umbilical con un cuchillito de mantequilla, poco a poco...

- ¿Y la placenta?

- Salió a los tres días, a su ritmo. Y la enterramos, ¡para que la Tierra sepa que tiene a una nueva criatura a la que proveer siempre!

- ¿Cómo se sintió usted tras ese parto?

- ¡Yo también renací! ¡Alumbré y me iluminé! Allí murió la Carol que era antes, la mental, y nació la Carol que soy ahora, la sabia.

- ¿Sabia?

- Esa conexión tan intensa con la vida me abrió los ojos de la conciencia, desperté al conocimiento divino. Desde aquel día gozo de sabiduría sanadora. 

- ¿Quiere decir que cura a la gente?

- Todos tenemos el don innato de sanar y sanarnos, pero está adormecido, pues vivimos en lo mental. El parto en armonía con la energía universal me despertó ese don.

- ¡Pues después de ese parto todavía viviría usted otros tres partos naturales...!

- Sí, y cada uno más sencillo, placentero y feliz. Sentí que debíamos filmar el siguiente, el de mi hijita Carol Natividad, como testimonio del milagro del nacimiento vivo. ¡Me siento ahí la mujer más poderosa del mundo!: enseño a parir a la humanidad.

- ¿Cómo cría a sus hijos?

- Con lactancia hasta que caminan. Sin azúcar, sin cosméticos, sin fármacos, con todo el amor. Los educamos en casa, a cada uno según sus inclinaciones. "¡Ama y deja vivir!", aprenden. Porque... ¿de qué te sirve Harvard si luego eres capaz de asesinar?

- ¿Y qué dicen sus chavales de todo esto?

- Son criaturas traspasadas de salud y armonía, empapadas de amor, iluminadas: desde su nacimiento viven conectadas a la energía divina. Confían en la vida, nada les faltará. Ellos también serán sanadores. 


Entrevista aparecida en La Contra de la Vanguardia (VÍCTOR-M. AMELA - 07/06/2006)